En Infancia Resiliente, trabajamos bajo el modelo de la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC). No es solo una técnica, es una hoja de ruta para entender cómo lo que pensamos determina cómo nos sentimos y en consecuencia cómo actuamos. No es "magia", es entrenamiento continuo. Enfoques recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la American Psychological Association (APA).
A menudo, los padres y docentes intentan cambiar lo que el niño siente o hace a través de la corrección directa. Sin embargo, en Infancia Resiliente sabemos que la conducta es solo la punta del iceberg. Cuando un niño o adolescente sufre de ansiedad, baja autoestima o problemas conductuales, suele haber un patrón de pensamiento distorsionado que actúa como un filtro oscuro. Para cambiar el comportamiento, primero debemos entender el contexto en el que se ha desarrollado el niño/a y en los pensamientos que lo sostienen.